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martes, 26 de mayo de 2009

Fábrica de "San Luis"


FÁBRICA DE SAN LUIS

Todos mis compañeros de la clase de Patrimonio han tenido que hacer un trabajo sobre algún punto destacado de nuestra historia, antiguo o moderno. A mí, desde el principio del curso, se me adjudicó el hacer ese trabajo pero centrado en la Fábrica de San Luis. El motivo de esa adjudicación fue el haber vivido toda mi vida muy cerca de dicha Fábrica. De echo todas mis vivencias se han repartido entre La Almudena y San Luis ( entre santos).
Para comenzar este breve comentario diré que antes que se hiciera la fábrica los Señores Vinuesa tenían unos terrenos de unos 37 o más marjales en el Pago de Minasierra. Ellos eran oriundos de Salobreña. Disponían, además, de otras tierras, en la vega, para el cultivo de la caña de azúcar. En Minasierra se construyeron una casa señorial al estilo de la época con planta a nivel de tierra y debajo otra (posiblemente para los caseros), aprovechando una colina que se adelantaba como mirador en la finca. La denominaron “Villa Dolores”. Y se terminó de construir en 1.891 o sea que ahora mismo tiene más de cien años. Las paredes de su ámplio salón interior están decoradas con pinturas referidas a temas campestres y dibujos geométricos. Hoy en día están algo deteriorados por lo caro que resulta su mantenimiento. La panorámica que se divisa desde allí es una maravilla. Puede uno ver paisajes diversos desde sus terrazas: de Motril, el mar, Sierra de Lújar, la Vega y Salobreña. Es un lugar privilegiado. Además ; como curiosidad, tenían instalada una pista de tenis y una gran jaula que supongo estaría , en algún momento, llena de pájaros. cosa rara en aquellos tiempos. Eso lo observé siendo un niño y hacía bastante tiempo que no se usaba ni cuidaba. En los alrededores había unos paseos con sus bancos y con unos armazones metálicos para que se apoyaran las enredaderas. Yo me lo imagino en primavera todo lleno de flores. Verdaderamente sería un deleite pasear por ellos. Más los tiempos cambian y lo que eran bellos paseos hoy están convertidos en bancales de chirimoyos y aguacates que tampoco está mal.
He empezado comentando “Villa Dolores” porque sus dueños con el tiempo y viendo el rumbo que llevaba el negocio del azúcar sintieron la necesidad de construir una fábrica para moler sus cañas y sacarle mayor rendimiento económico a sus cosechas. Así que segregaron un trozo de la finca para hacer la fábrica.

Desde que ellos pensaron hacer la fábrica hasta que la construyeron pasó un tiempo y mientras tanto hubo una proliferación de fábricas que llevó el negocio del azúcar a unos niveles muy bajos Para subsanar este caos se promulgó una Ley el día 3 de Agosto de 1.907 en que se prohibía, durante un plazo de 3 años el establecimiento de nuevas fábricas y la ampliación de las existentes y durante otros 3 años se impedía el establecimiento de nuevas fábricas en un radio de 80 Kilómetros de las ya establecidas. Pero el que hace la Ley hace la trampa; puesto que si permitían construir fábricas nuevas si se constituían en Sociedad Cooperativa. Y en esto se apoyaron para iniciar el establecimiento de la de San Luis. Entonces en el año 1.910 los Señores Don Luis, Don Fernando y Eugenio Vinuesa Molina junto con Don Juan Moré de la Torre y Doña Antonia Cervera Vidaurreta hicieron el primer Acto de constitución de la Sociedad Cooperativa Anónima de la Azucarera “San Luis”.


Esta Acta se firmó el día 28 de Marzo de 1.910. Pero el Acta definitiva de constitución se firmó el día siguiente o sea el día 29 de Marzo de 1.910. Decidieron ponerle el nombre del santo cuyo nombre tenía el fundador y accionista mayor del la Sociedad “San Luis”.
El propósito de esta Sociedad fue construir la fábrica para la producción de azúcar de caña y con el fin único de defender los intereses de los Labradores-propietarios de las tierras comprendidas en la Sociedad.
Al constituirse en Sociedad Cooperativa obligaba a los cooperativistas a la entrega de las cañas para la molturación en la fábrica. Los socios cultivadores debían entregar 400 arrobas de cañas por acción.
El capital fundacional fue de 155.000 pesetas y un compendio de 310 acciones de un valor de 500 pesetas cada una. Y quedó constituido de la siguiente manera:
· Don Luis Vinuesa Molina aportó a la Sociedad 302 acciones de 500 Ptas cada una o sea 151.000 Ptas.
· Don Juan Moré de la Torre 2 acciones de 500 Ptas cada una o sea 1.000 Ptas.
· Don Fernando Vinuesa Molina 2 acciones 1.000 Ptas.
· Don Eugenio Vinuesa Molina 2 acciones 1.000 Ptas
· Doña Antonia Cervera Vidaurreta 2 acciones 1.000 Ptas.
En total las 155.000 Pesetas.
La fábrica está situada, como es lógico, en el término municipal de Motril en el paraje de la Acequia Chica o Minasierra y ocupa, dentro de la finca, una superficie de 47 áreas, 55 centiáreas y 78 decímetros cuadrados. Y sus lindes son al Norte, donde tiene su entrada principal, con el camino de Minasierra. A Poniente con la Rambla de Deco, por Levante y Sur con la denominada “Villa Dolores
Esta fábrica estuvo funcionando hasta el año 1.925. Según Don Antonio Vinuesa, nieto del fundador, la fábrica siguió funcionando. Diversificaron la producción y en año 1.930 construyeron el alambique para la destilación de alcohol de aguardiente. Así producían azúcar por un lado y alcohol por otro. Y la disolución definitiva de la Sociedad Cooperativa Anónima fue en Mayo de 1933.
Hubo varias fases en dicha disolución:
+ Disolución de la Sociedad Azucarera “San Luis” el 2 de Mayo de 1.933.
+ Una aclaración y subsanación a la anterior el 17 de Julio de 1.933.
+ Una Escritura de aclaración el 2 de Diciembre de 1.933.
Su disolución , según Acta, fue debida al haber cumplido sus objetivos y el tiempo de permanencia establecidos. También hay que decir que los precios del azúcar comenzaron a bajar debido a la superproducción de azúcar, el encarecimiento por la disminución de las horas de trabajo, aumento de impuestos y de salarios, cargas sociales y demás medidas económicas, financieras y sociales. El consumo de azúcar en el mundo aumentó en una proporción del 4% anual, pero la producción aumentó en cantidad mayor. Con estos superavit de azúcar, los precios muy bajos y la competencia en los mercados de exportación tan violenta hace que el negocio baje bastante y lleve a muchas fábricas a la banca rota. Después vino la Guerra Civil que duró tres años, y mientras “San Luis” estuvo cerrada y con la maquinaria deteriorándose. En 1.940 funció de nuevo y en una situación algo precaria ya que el valor del capital de la Sociedad en ese momento quedó en la mitad o sea en 77.000 Pesetas divididas en 310 acciones de 250 Pesetas cada una.
El 13 de Septiembre de 1.946 fue vendida a Don Antonio Álvarez de Cienfuegos y López por la cantidad de 385.000 Pesetas. Y los pagos se harían de la siguiente manera:
· Un primer pago de 185.00 Ptas el 03/04/1.947.
· Otro pago de 200.000 Ptas el 31/08/1.947.
Se hicieron Escrituras de pago de precio alzado el 30 de Enero de 1.948.
El Señor Álvarez de Cienfuegos comenzó su andadura en este negocio de la caña. En un principio estuvo viviendo en “Villa Dolores”, con su familia, durante un cierto tiempo y más tarde se construiría una casa dentro del recinto fabril.

La fábrica tiene tres hileras de naves industriales para la maquinaria de molturación. Otras que se utilizan como almacenes de azúcar y melazas. Edificios destinados a oficinas, báscula de puente (en la entrada principal), taller mecánico, el llamado de la espartería, el alambique para el destilado de alcohol y las fogatas que quemaban bagazo para producir energía suficiente para que todo funcionara.
Hay que decir que la Acequia Chica, en época de molturación, siempre llevaba agua para satisfacer las necesidades de la fábrica.
En la foto que sigue se ve uno de los molinos que se utilizaban para molturar las cañas. Solamente he conseguido dos fotos antiguas de cómo eran esos molinos cuando la fábrica funcionaba. Hoy en día, después de múltiples saqueos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.



Quiero añadir, también como curiosidad, que se pacta entre vendedores y comprador lo siguiente: El comprador, referente a la servidumbre constituida para la conducción de los humos a la chimenea de la fábrica, se verá obligado a indemnizar a los vendedores o arreglar a su cuenta los desperfectos que se ocasionaren con motivo de su uso, entendiéndose que esta servidumbre se refiere al paso subterráneo o bóveda de humos y la chimenea existente propiamente dicha, no teniendo derecho alguno sobre la superficie que la cubre en la parte que recorre “Villa Dolores. Se aclara que si, por algún motivo, se variara o se hiciera otra salida de humos se perdería o quedaría extinguida la servidumbre. En la foto siguiente se muestra la chimenea tal y como está en la actualidad. La antigua tenía en su boca como una corona que por visto se deterioraría y optaron por dejarla tal como está ahora.

Los recuerdos que yo mantengo son, precisamente de esta época en la que era dueño el Sr. Álvarez de Cienfuegos. Ahora mismo me viene. Como salían los camiones o “Galumbas” aquellas cargadas de bagazo para la Celulosa y que todavía no me explico como no se volcó ninguna. Entonces el camino de Minasierra era de tierra y había bastantes baches.
También recuerdo como venían las reatas de burros y mulos a traer los haces de cañas que previamente cargaban en la vega. Había momentos en que “El Berruga”, “carcamuz” (guarda de las cañas), estaba despistado entonces aprovechábamos para arrancar del haz que llevaba el burro la caña más hermosa. Este guarda era muy famoso entre la chiquillería porque si cogía a alguno le sacudía tal “capuana” que no se la remediaba ni su madre.
Recuerdo al químico que había en la fábrica, Reinaldo Carmona. Era un hombre afable y además amigo de mis hermanos. De vez en cuando le rendían visita y los convidaba a probar un rico ron preparado por él mismo. Y a mí , como no bebía y era pequeño, me regalaba unas bolitas de cristal de esas que se usan en los laboratorios para la ebullición de los líquidos.
Otros nombres de personas que estuvieron trabajando en la fábrica y que yo me acuerdo son el de: Pepe “El Güajareño” que era el primer mecánico, Juanico Mota que sus voces se oían en toda Minasierra. Más tarde estuvo de administrador Emilio Linares.
Me viene a la memoria el trapicheo que tenían los trabajadores cada vez que les venía el apretón de estómago. Por lo visto en la fábrica no había servicios o a ellos les gustaba mejor ir a la naturaleza. El tráfico era más frecuente en el turno de noche así tenían sólo a las estrellas por testigos. Nadie se puede figurar como estaba la Ramblilla de Deco y no se como sortearían tantos obstáculos. Mi padre denominó ese lugar “La Ramblilla de las Margaritas. Menos mal que de vez en cuando venía una tormenta y hacía limpieza.
Otra cosa a destacar en mi memoria de entonces era el olor a caña. Había un olor intenso que se expandía hasta el último rincón de los alrededores. Y creo que su procedencia sería tanto desde los molinos como del alambique que expulsaba los vapores de la destilación y quizás también de las melazas. Ese aroma traía a la mente tiempo de Primavera, de Semana Santa, de acarretos de alcoholes y sobre todo de azúcar. En mis idas y venidas a Motril, en bicicleta, al pasar por la Plaza del Bagazo me detenía a ver como salían los vapores, las gotas de la condensación y escuchar su monótono ruido.
La fábrica pasó por otra crisis y el Señor Álvarez de Cienfuegos la vendió a un grupo de empresarios motrileños cuya cabeza visible fue Don Juan Antonio Escribano Castilla. Se les llamó los catorce resultados como en las quinielas. No se exactamente el motivo de tal nombre. Quizás por que le tocó la quiniela al vendedor y no se cerro la fábrica o que eran catorce los socios que pusieron el dinero para comprarla. El caso fue que siguió funcionando unos años más pero el negocio no marchaba bien y se cerró de nuevo.
En el año 1.976 fue adquirida por Destilerías Arehucas de Canarias que estuvo haciendo uso de ella destilando melazas para la obtención de aguardiente de caña que después se llevaba a Arehucas para preparar el famoso ron de aquella tierra. Quiero añadir que esta destilería siempre había mantenido unas excelentes relaciones comerciales tanto con “San Luis” como con “La Almudena”. Y desde ambas se mandaban bidones con los alcoholes y el aguardiente de caña para la Isla. Y me consta que en Arehucas llegaron a plantar cañas de azúcar llevadas desde Motril pero el proyecto fracasó y siguieron llevando las materias primas desde el lugar de siempre.
Y en 1985 vino el cierre definitivo y la liquidación total de la fábrica. Fue vendida a los desguaces Hermanos Salas que la mantienen cerrada y están permitiendo que poco a poco la vayan saqueando y destruyendo. Han consentido que hasta el santo que le da nombre a la fábrica haya sido robado y seguro malvendido a algún coleccionista o en cualquier mercadillo. Y hablando del santo he decir que al cerrar la fábrica y no pagar la luz, esta fue cortada por La Compañía Sevillana y a pesar de esto el santo mantuvo una pequeña lucecita que estuvo encendida hasta que lo robaron. Hoy en día la fábrica la usan los hijos de los dueños para ejecutar juegos de guerra con armas que disparan bolas de pintura.
También me han contado que un exempleado de la fábrica cuando se quedó sin trabajo y estaba cerrada venía todos los días a visitarla y pidió que cuando se muriera esparcieran sus cenizas en ella.

Título: Fábrica de “San Luis”.
Ubicación: Camino de Minasierra.
Localidad: Motril.
Autor del Trabajo: Manuel Francisco Ayudarte
Manzano.
Autor de las fotos: Manuel Francisco Ayudarte
Manzano.
Documentación: Familia Vinuesa-Pons.

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